Una de las cosas que sorprenden es el comportamiento que tienen las guiris en dicho sitio, y es que a las chiquillas les gusta enseñar carne.
Y cuando esto sucede, salen disparados hacia la foránea litros y litros de cualquier bebida alcohólica y aparecen manos para tocar todo lo que se pueda. En definitiva un bonito espectáculo que de verdad se recomienda ir a ver.
Como muestra a lo que os he contado antes, os enseñamos unas fotos que hemos encontrado para ilustar este curioso exhibicionismo de las mujeres de fuera.
Hay gente para todo. ¿A quién se le puede ocurrir amarrar una ristra de petardos al pie de un amigo que duerme plácidamente?. Pues miren la broma tan pesada (y peligrosa) que le gastaron al chico de los petardos.